No puedo decir que no te echaré de menos.
Ni que me será indiferente tu presencia.
Aún no puedo decir con toda seguridad que no te quiero.
Podré no pensarlo, podré apaciguarlo,
pero no puedo prometerte el eterno desconocimiento.
Intentaré controlarlo, intentaré volverlo a mi favor,
pero no puedo prometerte que lo consiga.
No controlaré al destino, pero te prometo
que no jugaré más a quemarnos.
Quizás era la hora correcta, quizás era el momento adecuado,
y quizás eso ya nunca lo sepamos.
El amor no se deja engañar
por las trampas del Tiempo
Aunque los labios y mejillas rosados
al alcance de su curvada hoz lleguen…
El amor no se altera
con sus breves horas y semanas,
sino que lo resiste incluso
hasta el filo del juicio.
Si esto es falso y me lo demuestran,





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