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martes, 26 de abril de 2011

Locura.







Al despertar nocturno del día siguiente, encontré en pequeño regalo a los pies del lugar donde había estado durmiendo todas las horas de sol y es que al final, conseguí levantarme y encontrar un lugar en la penumbra entre rocas y arenisca. Él, tal y como habían oído, había vuelto.
- Me dijiste que no me querías. Que nada te haría cambiar de opinión.-Le dije nada mas abrir los ojos y verle allí sentado.
- Ya...-contesto cabiz bajo. Aun creí ver arrepentimiento y eso nunca lo había visto en sus ojos en todas las veces anteriores que había desaparecido de mi vida. Si es que a esto se lo podía llamar así.
- ¿Y porque has vuelto entonces?-Curiosidad.
- Por que he cambiado de opinión.-Siguió murmurando.
- ¿Entonces que? ¿cada vez que te arrepientas voy a volver contigo?-Le ironicé.
- Sí.
Me desconcertó su crudeza al decirlo. Su chulería sobrepasaba los limites de mi paciencia.
- ¿Y que te hace pensar eso? ¿Por qué?-esta vez le pregunte molesta.
- Porque aunque te cueste admitirlo, estas loca y perdidamente enamorada de mi.-Sonrió y por fin me miro a la cara.
Demuéstrame que me quieres, solo demuestramelo.
- ¿Eso como se hace?-preguntó extrañado.
- Eres tú, no yo quien debe saberlo.-le contesté con desdén.
Durante unos segundos, medito una buena respuesta pero la que dio me dejo bastante decepcionada. 
- Yo no se demostrarte que te quiero.
- Pues eso es porque no me quieres.
Entonces se acercó, y su frente choco con la mía. Su nariz rozó la mía.. 
- Solo nos separan dos putos centímetros.. tu cuerpo, el mio.. tu..
Parecía tan desesperado.. dolido incluso. Se dolía de pura desesperación.
- ¿Quieres saltarte las reglas? ¿Otra vez?
- Las reglas están para saltárselas. ¿No es cierto?
Entonces atisbé aquel rasgo que siempre odié de él. La sonrisa perversamente perfecta de la cual siempre había desconfiado a la vez que siempre había hecho que me rindiera ante él.
- Cierto..-Pero esta vez me enfadé. Conmigo misma y con él.- Y ahora te saltarás tu puta regla y me escucharás.
- No..
Intento besarme. 
- Tsk.-le paré y le callé- Lo admito, estoy total y perdidamente enamorada de ti. Lo admito, ya sabía que caería si volvías a por mi.-Respire hondo ya que había vuelto a olvidar que delante suya los pulmones también necesitaban oxigeno. Y.. 
-Ya esta..-dijo intento que parase ya que había dicho lo que el quería escuchar.
- Exacto. Sé acabo. Y si eso me mata, que lo haga. Ahora prefiero ser una buena chica.-Y no era mentira. 
Extrañado.. frustrado.. enfadado.. No sabría exactamente que adjetivo darle en ese momento al mirarle a los ojos y ver aquel fuego prendido por mi culpa.
- No sabes lo que dices. No durarás así eternamente.. y cuando vuelvas habrá mas de dos centímetros.-contuvo la pura rabia ante mi rechazo.
Pero yo ya sabía que algo era seguro.
- Los superarás, tranquilo.-le tranquilice sarcásticamente aunque con suavidad.- Ahora eres tu, quien esta total y perdidamente enamorado de mi.-le besé la mejilla.- Mírate los ojos al espejo. 
Uno, dos,tres.. ¡Persigueme!